Salud infantil: la intolerancia a la lactosa

Publicado el 19 Diciembre 2012 por

Uno de los mitos sobre nutrición infantil que han proliferado recientemente es el del aumento de intolerantes a la lactosa. Con el argumento de que los humanos somos los únicos mamíferos que seguimos tomando leche después del periodo de lactancia materna, entre la cultura popular se han hecho fuertes algunas teorías que poco tienen que ver con la realidad. Lo único cierto es que siempre han existido intolerantes a la lactosa, no es cosa de ahora.

Muchos niños rechazan la leche una vez cumplidos los tres años, porque les provoca dolores estomacales, flatulencias e incluso diarrea. En algunos casos leves, siempre según los pediatras, se debe al horario en el que se toma, la mañana, y el niño puede terminar tomando lácteos siempre que sea varias horas después de haberse despertado.

Existen casos de intolerancia a la lactosa más graves, producidos por una falta de la encima lactasa, que es la encargada de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa para que el organismo pueda absorberla. Ante estas situaciones hay que buscar alternativas, como los batidos sin lactosa, el queso o los yogures que no incluyen esta sustancia, ya que la leche y sus derivados son formidables aportes de calcio y vitamina D.

Está demostrado que los adultos que no toman leche son más propensos a sufrir osteoporosis. Igualmente, en las campañas escolares en las que se han iniciado campañas para tomar leche en los colegios han mejorado los indicadores nutricionales de los niños.

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