Propuestas para mejorar la educación (14): hablar en público

Publicado el 27 Junio 2012 por

Una de las competencias que más se demanda actualmente y se demandará en el futuro es la capacidad de hablar en público. En España hay grandes déficits en este sentido e incluso profesionales que deberían ser expertos comunicadores, como políticos o maestros, titubean cuando deben hablar ante audiencias medianas y grandes.

Enseñar a hablar en público no es lo mismo que trata de educar a grandes oradores, sino de generalizar una habilidad de suma utilidad en la vida, ya sea para presentar proyectos ante compañeros de trabajo, ya sea para defender el interés propio en una reunión de vecinos.

Ser capaz de exponer las propias ideas con claridad y de forma estructurada es, además, un estímulo fenomenal para la propia autoestima y una buena herramienta de socialización. A pesar de todo lo mencionado, la oratoria es un talento poco cultivado en España.

Afortunadamente, hay soluciones para cambiar este pequeño déficit. La introducción de nuevos recursos pedagógicos en clase, como ya mencionamos, debe poder estimular mejor a los alumnos, y si además estimula otras competencias, como la comunicación oral, mucho mejor. Veamos unos ejemplos a partir de experiencias internacionales:

  • La introducción de los exámenes orales en la secundaría y la universidad supuso en Italia un estímulo a la capacidad de hablar en público. Aquí es un recurso muy raro y es perfectamente corriente que un alumno apruebe asignaturas de la ESO o la facultad sin que el profesor le haya escuchado hablar sobre su materia.
  • En los Estados Unidos se organizan debates desde la escuela primaria con cualquier temática como excusa. De lo que se trata es de que los alumnos sepan defender sus posiciones con argumentos y de una forma estructurada, además de que así estimulan su agilidad mental.
  • Finalmente, la realización de exposiciones sobre investigaciones por cuenta propia es muy usual en Francia y permite desarrollar temas específicos con preparación ante el juicio de toda la clase, que tarde o temprano deberá ponerse en la misma situación.

Por supuesto, esto son pequeñas sugerencias que los profesores y maestros sabrán perfeccionar y ampliar. ¿Por qué no les pedimos que lo hagan?

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