Propuestas para mejorar la educación (12): educación financiera

Publicado el 23 Junio 2012 por

Saber o saber “de números” no es solo cosa de contables y economistas. Todos deberíamos estar familiarizados con todo lo que rodea a los ahorros, inversiones y créditos, porque no estarlo tiene consecuencias. En España, por ejemplo, sabemos (no se habla de otra cosa) que el nivel de deuda privada y pública está por las nubes. Se puede entrar a discutir acerca de las consecuencias, pero entre las causas se encuentra, seguro, la ignorancia general en lo que respecta a las finanzas.

Guste o no, el dinero es un medio fundamental para sobrevivir, y actualmente no existe una escuela que te enseñe a relacionarte con él más allá de la experiencia y las carreras universitarias específicas. La gestión de la propia economía es una de las mejores lecciones que se podría dar a una persona y, por si acaso esta leccion no se da en casa, las escuelas deberían ponerse a ello.

Pero no es una propuesta nueva. Tras estudiar el nivel cultural en la materia, la OCDE recomendó la introducción de una materia sobre educación financiera en los planes de estudios de secundaria. Algunos institutos en el conjunto de España ya implementaron programas piloto de educación financiera, pero de momento no están generalizados. Seguramente no tardaremos. Las pruebas PISA del 2012 incluyen un cuestionario sobre conocimientos económicos y cabe imaginar que los resultados españoles serán bajos.

¿Por qué sería importante?

Pensemos, por ejemplo, en la cantidad de contenidos con una aplicación práctica limitada y comparémoslos con lo que supondría enseñar a los adolescentes lo que son los intereses bancarios, los peligros de los créditos y los beneficios del ahorro. Eso ayudaría a aumentar la inteligencia económica media del país.

¿Qué es la inteligencia económica?

No daremos ninguna lección teórica, sino unas pistas para que se entienda. La inteligencia económica es la que debería permitir a una persona diferenciar entre los gastos imprescindibles, los necesarios y los superficiales, le facilitaría entender que es peligroso vivir del crédito y le ayudaría a calcular la rentabilidad y el riesgo de cada una de las acciones que realiza en la vida.

Hay pocas dudas de que este tipo de competencias ayudarían a los alumnos individualmente, pero es que, como sociedad, un conjunto de personas preparadas con altos conocimientos financieros evitaría muchos disgustos.

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