Piojos y liendres en los niños: prevención

Publicado el 6 Marzo 2012 por

Llega la primavera y, con ella, las visitas de los parásitos a las cabezas de los pequeños. Año tras año, millones de niños en todo el planeta sufren piojos y liendres y los padres nos preguntamos cómo actuar en medio de un océano de leyendas y prejuicios que poco tienen que ver con la realidad.

Los piojos no son fáciles de tratar, por lo que la prevención es, como casi siempre, el mejor de los remedios. El contagio de piojos puede reducirse a coger una sola hembra fertilizada, ya que en cuestión de días podríamos estar hablando de una cabeza infestada de liendres debido a la brutal capacidad de reproducción de estos animales.

El contacto directo entre quien tiene piojos y quien no es la vía más factible de contagio, pero el intercambio de prendas de ropa, sombreros o bufandas también puede provocarlo. Lo que jamás se ha probado es la posibilidad de que se transmitan a través del agua, de la misma manera que el contagio de adultos no es habitual.

Lo que tiene poca importancia es si la persona contagiada tiene o no buena higiene o si ha tenido antecedentes: si hay contacto con alguien que ya tiene, hay posibilidad de contagio. El factor de riesgo más importante, pues, es estar en algún lugar donde hay muchos niños con piojos concentrados. En este sentido, las niñas suelen ser las más afectadas por los parásitos, ya que suelen intercambiarse peines o diademas, se abrazan o cuchichean con más frecuencia y sus juegos suelen implicar más contactos de las cabezas que en el caso de los niños.

Esto también te interesará: