La diferencia entre el superdotado y el talento académico

Publicado el 7 Septiembre 2012 por

A Einstein no le gustaba demasiado la escuela. No es que sacara malas notas, como asegura la leyenda urbana, pero era incapaz de aprender contenidos de memoria y solía emplear demasiado tiempo en contestar a las preguntas de los exámenes. Sin embargo, se inició en el cálculo infinitesimal a los 15 años sin ayuda de ningún profesor y reveló algunos de los principios de la física más importantes.

A Salvador Dalí lo echaron de su colegio por mal estudiante. Thomas Alba Edison tenía problemas con sus profesores porqué no prestaba atención. Pablo Picasso dibujaba en clase en lugar de atender. Steve Jobs o Bill Gates jamás llegaron a graduarse en la universidad. Todos ellos triunfaron en su especialidad hasta superar la excelencia, y sin embargo pocos maestros hubieran apostado por su talento durante su infancia. Son ejemplos de superdotación en los que podemos apoyarnos para explicar un curioso fenómeno: el del mal rendimiento escolar pese a la elevada inteligencia.

Actualmente se calcula que entre un tercio y la mitad de los superdotados acaban fracasando en los estudios. Se trata de estudiantes con grandes capacidades de una o varias inteligencias pero que, sin embargo, no logran adaptarse al sistema educativo, que en cambio premia a los alumnos dotados de lo que se llama talento académico. El talento académico se caracteriza por una mayor precocidad a la hora de aprender a leer y escribir, por tener una gran curiosidad y por tener un gran sentido del orden. Habitualmente son alumnos con notas muy buenas, lo cual no equivale a triunfar profesionalmente.

Por contra, los superdotados, cuyo número es motivo de discusión entre pedagogos y psicólogos (hay quien lo cifra en un 3% y otros lo elevan a un 15%), sufren para seguir lecciones académicas que no se adaptan a su forma de aprender y no encuentran profesores y compañeros cómplices. Así, ni se detecta ni se potencia su talento, ni logran socializarse. Para proteger este tipo de perfiles, según los fundamentos de la educación especial, hay dos instrucciones básicas: la atención especializada y los estímulos múltiples.

Desgraciadamente, sin embargo, España no va en ese camino. Por un lado, los recortes prevén menos profesores, y por lo tanto menos tiempo para atender a la diversidad. Por otra parte, el ministro José Ignacio Wert prevé eliminar algunas asignaturas para centrarse en las instrumentales, lo que restará la diversidad de estímulos que dan asignaturas como música, plástica o educación física.

Fuente de la Imagen: Altas Habilidades.

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