Los celos del hermano mayor

Publicado el 28 Enero 2012 por

Imagina cómo te sentirías si, casi de un día para otro, pasas de ser el absoluto centro de atención y cariño de tus seres queridos, a tener que compartir todo ese afecto con un nuevo ser que acaba de llegar. Es bastante normal que uno se sienta desplazado, ¿no? Es el sentimiento de muchos niños cuando nace el hermano pequeño.

Los celos del hermano mayor son los sentimiento del príncipe que es echado del trono de repente, casi sin aviso. Los padres apenas pueden evitar este tipo de situaciones, pero sí representan una oportunidad para el desarrollo de la esfera emocional del hermano mayor, ya que le planteará, seguramente por primera vez, un escenario donde deberá compartir el amor, las atenciones y el cuidado de sus padres y de todos los familiares.

El niño puede sentirse atemorizado ante la posibilidad de perder ese amor -principalmente maternal- que hasta entonces había disfrutado en exclusiva, y es posible que sienta envidia hacia el hermano neonato, que absorbe mucho tiempo de la madre en sus primeros meses de vida.

Los psicólogos insisten en no alarmarse ante este tipo de escenarios, ya que son incluso necesarios para la maduración del niño, tenga la edad que tenga cuando nace su hermano pequeño. Sin embargo, sí existen algunas pautas para aligerar esta etapa vital:

  • La más importante es dedicarle un tiempo en exclusiva al hermano mayor. Dentro de las necesidades emocionales de cada ser humano, y más aún en la infancia, el reconocimiento y la atención de los padres son indispensables, por lo que el niño tiene derecho a reclamar su lugar en el día a día de sus padres.
  • Contar con el apoyo de los hermanos mayores en los cuidados del bebé para hacerle sentirse corresponsable de su bienestar y para conscienciarlo de su fragilidad. Podemos empezar por consultar su nombre con él cuando aún no ha nacido o encomendarle que lo vigile.
  • Si aprovechamos estas pequeñas ayudas para elogiarle, estaremos estimulando su autoestima y ayudándole a sentirse importante, algo imprescindible en este proceso.
  • Ante conductas de celos que pretenden llamar la atención, como rabietas o lloros histéricos, debemos saber evitar otorgar esta atención y, en cambio, premiarle con ella ante los comportamientos positivos. El niño debe aprender a llamar nuestra atención con buenas conductas.
  • Aumentar las actividades que realizamos en familia y el tiempo que dedicamos a ellas.
  • Subrayarle al hermano mayor los privilegios de su condición y recordarle los cuidados que recibió él durante su infancia. Así valorará que cada edad tiene sus circunstancias.

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