Los animales más peligrosos (12): el toro bravo

Publicado el 1 Junio 2012 por

Por primera vez en esta serie hablamos de un animal que no es violento o peligroso por naturaleza, sino que ha sido criado para ser peligroso: el toro de lídia.

El toro es un animal pacífico por naturaleza, igual que la vaca. La dieta hervívora y la falta de depredadores en su hábitat justifican que las vacas y los toros tengan un comportamiento sosegado, pero con el paso de los años, y como producto de la afición al toreo en España y otros países, muchos ganaderos se han especializado en la crianza de los toros de lídia, que sí son muy peligrosos para el ser humano.

Los toros que se ven en las plazas suelen superar los 600 quilos de
peso, pero no son los ejemplares más grandes de entre la familia de las
vacas. Solamente por su tamaño y fuerza, una embestida suya podría ser mortal para cualquier persona. Si les sumamos sus afilados cuernos, capaces de perforar carne y madera, es fácil imaginar por qué no es recomendable hacer enfadar a uno de ellos.

A pesar de este riesgo, y como sucede con otros animales parecidos, como los ñúes o los búfalos, los toros no suelen embestir para atacar cuando están en manada. Sin embargo, el estar solos, sienten miedo y se defienden arremetiendo contra el peligro con la cornamenta. Ese comportamiento es el que se intenta depurar en las ganaderías especializadas.

Los toros de lídia pueden llegar a ser terroríficos y peligrosos porque se entrenan para ello. Habitualmente se explica que odian el rojo y que por eso atacan a las capas, pero lo que sucede en realidad es que los toros atacan aquello que está en movimiento: por eso los toreros intentan estar el máximo de quietos posibles y solamente mueven la capa.

Pese a su mala visión de cerca, sin embargo, el toro es un animal que sí distingue bien las formas a distancia. El verdadero peligro de los toros, pues, es encontrarlos solos y desorientados de la manada.

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