Lo que no hacer con el estudio de los hijos

Publicado el 1 Abril 2012 por

En el camino de educar a nuestros hijos e intentar que les vaya lo mejor posible en la vida, a veces los padres se encuentran con que nadie les ha enseñado qué hacer y qué es contraproducente. El rendimiento de los niños en la escuela es algo que, más allá de casos de extrema responsabilidad o de gran talento para los estudios, escapa al entendimiento de los padres, que no encuentran cómo controlar la dedicación de los niños.

Si el martes os hablamos de recursos para apoyar a tus hijos en el estudio, hoy te traemos algunos mandamientos negativos. Lo que jamás debe hacerse en referencia a los estudios de los niños. Algunas de estas recomendaciones respaldadas por psicólogos y pedagogos son las siguientes:

  • No criticar, sí corregir. La frontera, a veces, es difusa para los padres, pero resulta meridiana para los niños. La construcción siempre suma más que la destrucción, la ayuda y la recomendación es más estimulante que la reprimenda.
  • No comparar. Los niños suelen buscar el consuelo de los malos resultados en la comparación con los demás compañeros y en la cantinela de que “muchos otros han suspendido” cuando catean alguna asignatura. Igual como no es positivo compararlo con hermanos o compañeros que tienen mejores resultados, puesto que podría afectarles la autoestima, tampoco debemos buscar la referencia en negativo para hacer más digeribles las malas notas. Nadie quiere un hijo mediocre.
  • No culpabilizarle. Seamos autocríticos: los niños son el reflejo de sus padres, y suelen ser trabajadores, esforzados y responsables cuando han visto que sus padres lo son y cuando se lo han enseñado. Por la misma regla de tres, los conflictos y las tensiones familiares les afectan a ellos y a su rendimiento, si sus emociones están tocadas por lo que sea, generalmente se reflejará en clase, sea en forma de comportamiento, sea en forma de malas notas. En nuestras manos suele estar la solución a esa circunstancia.
  • No culpe al profesor. Los maestros no tienen razones para ir en contra de usted ni de su hijo. Evalúan con los mismos parámetros a todos los alumnos y si los cambian es en función de las necesidades que ellos perciben. Es importante tener una buena comunicación con el maestro. Es legítimo discutir los criterios de los educadores, como lo es discrepar del parecer del pediatra, el entrenador o el ministro, pero es bastante más constructivo confiar en el criterio de los profesionales y dedicarnos a la tarea que corresponde, que es la de ser padres.
  • No critique al profesor delante del niño. Es enormemente perjudicial desautorizar al profesor delante del niño porque el alumno le perderá el respeto al maestro, se acomodará en el descrédito que le merece el profesor y dejará de esforzarse para pasar a culpar de sus males a quien le evalúa.

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