Las mejores bromas y travesuras (3): sustos en casa

Publicado el 28 mayo 2012 por

Entre las bromas y las inocentadas, hay un tipo que puede ser especialmente divertido: los sustos. Las sorpresas, las noticias inesperadas especialmente fuertes o las apariciones espontáneas pueden provocar caras de espanto bastante divertidas.

Sea en la calle, en la escuela o en un supermercado, hay distintos tipos de sustos que puedes hacer a tus amigos y familiares en casa:

  • Cuando tus padres vayan a abrir un armario, escóndete dentro, a poder ser con una máscara de terror, y suelta un grito lo más grave y tenebroso posible cuando abran la puerta y te encuentren dentro. Tu madre tal vez se desmaye, así que cuidado con la caida.
  • Si en casa hay alguien que suele usar el secador, pon polvos de talco o harina en la salida. Justo cuando salga el aire caliente, expulsará los polvos hacia la cara y el pelo de tu víctima. El susto será chungo, pero lo mejor será si la harina o el polvo de talco se le pega al pelo mojado. Te recomendamos que tengas buenas piernas para salir corriendo, porque puede haber represalias…
  • Las tiendas de artículos de bromas son muy divertidos. Puedes comprar insectos en miniatura para echar en el bote de arroz, café o azúcar. También hay pastillas de sangre que te puedes poner en la boca y ratas y arañas de broma que saltan con un mando a distancia, así que puedes crear el caos metiéndolas bajo una alfombra o en la despensa.
  • Cuando tus padres se preparen para salir de casa a alguna fiesta o compromiso aprovecha que están en la ducha para avanzar 30 o 40 minutos la hora de los relojes de casa. Así creerán que son impuntuales, se pondrán nerviosos y se irán antes de casa… para nada.
  • Fotocopia billetes de diez y cincuenta euros, romped las fotocopias y tiradlas a la papelera para que, cuando la vean, tus padres crean que los roto cientos de euros. Lo mismo puedes hacer metiendolos en un bolsillo justo antes de meternos en la lavadora. Cuando tus padres planchen los pantalones se van a llevar un buen susto.

Por supuesto, estamos convencidos de que se te ocurrirán ideas mejores (o peores, no sabemos…), pero no nos hacemos responsables de las consecuencias que puedan darse…

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