La mala letra

Publicado el 11 Marzo 2012 por

Llegados al ciclo medio de primaria, una vez consolidada la escritura, hay niños que no llegan a conseguir tener una letra legible, regular o proporcionada. Surge entonces entre algunos maestros y padres la preocupación por la falta de armonía en los escritos de los niños, que consumen sin parar cuadernos de caligrafía y sesudos métodos de reeducación sin lograr unos trazos que se ajusten al gusto de los adultos. Sin embargo, llegados a la etapa adulta, quien más quien menos llega a escribir con unos mínimos de legibilidad. ¿Debemos preocuparnos entonces por la mala letra de los niños?

Hay una multitud de factores asociados a la mala letra y otros casos de los que es imposible conocer las causas, pero es muy habitual que los niños con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) presten menos atención a los detalles, y la caligrafía es, sobre todo, dedicación a la estética, contención y orden, lo cual también sería visible en graves faltas de ortografía y trazos torpes a la hora de dibujar.

Igualmente, hay casos en los que la culpa es de unos malos hábitos posturales a la hora de redactar o una cierta inmadurez que se traduce en otros muchos aspectos de la vida del niño, como la conducta ante el juego. Finalmente, existe una dificultad específica del lenguaje, la disgrafía. Este trastorno es de carácter psicomotor, en ningún caso intelectual o neurológico, y limita al niño a la hora de diferenciar las palabras una vez escribe pese a que oralmente no presenta problemas y puede llevar asociados los problemas posturales o de manejo del lápiz.

Sea como sea, actualmente existen pocos partidarios de la uniformidad a la hora de escribir entre pedagogos y especialistas. La psicopedagoga de la universidad chilena Andrés Bello, Lorena Melgarejo, recomienda a los padres “ser capaces de no transmitirles nuestras ansiedades y preocupaciones por sus dificultades, pues escribir es una destreza que se desarrolla a lo largo de una vida”.

Igualmente, la grafóloga Montse Perelló entiende que “el texto es la forma como nos socializamos“. Perelló se dedica al estudio de la letra y la firma de las personas como fórmula de analizar la personalidad y, en una entrevista a La Vanguardia, concluyó que “es bueno que a un niño se le deje hacer la letra que tiene porque es propia de su personalidad” y que corregir según qué trazos que son expresión de estados de ánimo o de rasgos emocionales no es apropiado. Finalmente, y atendiendo a la convicción que la letra es una forma de comunicación, recomienda “no decirle nunca a un niño que tiene mala letra”

Esto también te interesará: