La hiperactividad en los niños: ¿Qué es?

Publicado el 22 Febrero 2012 por

Siempre ha habido niños más movidos que otros, o muchachos a quienes les costaba más mantener la atención y se distraían con facilidad, ya fuera en clase o ante cualquier exposición o conversación. Actualmente se habla con ligereza del déficit de atención o la hiperactividad para referirse genéricamente a esas conductas, pero conviene ser muy cuidadosos con esta terminología.

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se caracteriza por la facilidad para la distracción, la impulsividad y la hipermovilidad que conlleva a quienes la padecen, que puede ir desde la moderada a la grave. Se calcula que es tres veces más frecuente en varones y que entre un 5 y un 10% de los niños y adolescentes la sufren.

La estadística, sin embargo, es engañosa porque, como indican algunos especialistas, actualmente el TDAH “está sobrediagnosticado”. Actualmente, cerca de un 40% de las visitas a psiquiatras infantiles y
juveniles son para tratar de este tipo de patologías, pero es importante
subrayar que las dificultades de atención no siempre tienen base neurológica.

En algunos casos, las dificultades de atención y la hipermovilidad son causadas por la ansiedad, generalmente por motivos familiares, o por la sobreexposición a las nuevas fórmulas de ocio basadas en la tecnología:
¿cómo va a mantener la concentración en un profesor un niño
acostumbrado a pasar horas ante el festival de luces, ruidos, mensajes y
acción que suponen los videojuegos, las películas y la publicidad?

Sin embargo, el tratamiento suele ser el mismo en la mayoría de los casos: la medicación. Así, actualmente proliferan los tratamientos farmacológicos -los cuales afectan sobre las áreas cerebrales con psicoestimulantes– entre los niños de entre seis y catorce años, con el riesgo que ello conlleva. La medicación puede ir bien en muchas situaciones y ayudar al niño a focalizar su atención y relacionarse mejor, pero puede haber otros factores.

Interesante reflexión sobre cómo tratamos a nuestros estudiantes con dificultades de concentración

Ante la sospecha de que nuestro hijo pueda padecer problemas de concentración, debemos acudir al psicólogo escolar para que lo examine y decida si es conveniente derivarlo al neurólogo o psiquiatra. Una vez realizada la consulta, es conveniente contrastar los diagnósticos por la razón antes expuesta y asumir que, seguramente, al niño movido y ansioso, más que una pastilla, lo que le conviene es una terapia individualizada que le ayude a gestionar sus emociones mediante la palabra, el arte o el movimiento.

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