La clase de religión: argumentos a favor

Publicado el 10 Marzo 2012 por

El debate sobre la conveniencia de la enseñanza del hecho religioso suele aparecer periódicamente en los medios y entre la opinión pública sin que los partidarios de uno y otro bando lleguen a establecer puntos de encuentro. Hoy iniciamos el debate en Pequejuegos con los argumentos a favor de las clases de religión.

Las razones que suelen esgrimir los partidarios del mantenimiento de las clases de religión en las aulas suelen centrarse en dos aspectos: primeramente, el bagaje cultural que aporta el conocimiento de los credos, su historia y sus mitos; y en segundo lugar, por tratarse de uno de los pocos espacios del currículum escolar reservados a tratar los valores y la espiritualidad de los niños.

Estas son las razones que esgrimen los partidarios de mantener las clases de religión:

  • Es una asignatura donde se trabaja la dimensión humana de la persona. Con el anuncio de la supresión de la asignatura de Educación para la Ciudadanía que anunció el ministro de Educación, las escuelas tienen poco a lo que agarrarse en materia de ética y educación en valores. En un momento donde se habla de crisis de valores y donde las familias cada vez tienen menos tiempo para dedicar a la educación de los niños, las clases de religión suponen un oasis donde puede tratarse cuestiones morales, la espiritualidad y la interioridad.
  • Culturiza. Es imposible entender el arte europeo, gran parte de la literatura y filosofía occidentales y muchas de las guerras y revoluciones ocurridas en el mundo sin conocer la historia del cristianismo. Hace más de un siglo, en 1905, el socialista francés Jean Jaurés, ateo, le dirigió una carta a su hijo, que le había comunicado que no quería estudiar religión por motivos ideológicos. En ella se negaba a firmarle un exhimente para la asignatura argumentando que estudiar religión le serviría para, posteriormente, poder discutir sobre ella, contextualizar las obras de arte medievales y modernas o entender a pensadores como Rousseau.
  • Es una asignatura abierta. La asignatura de religión, hoy por hoy, no se puede limitar a la cristiana por mucho que ésta sea la mayoritaria. Mostrar el abanico de creencias que existen en el mundo pueden darle herramientas al alumno para educarlo íntegramente. En clase de religión puede aprender las distintas formas de vivir la espiritualidad y puede descubrir que valores como la austeridad, el esfuerzo o el perdón, por ejemplo, tienen significados distintos en varias partes del mundo según las religiones que predominan en ellas.
  • No obliga a comulgar con ella. Igual como quien estudia inglés durante 12 años puede no llegar a ponerlo en práctica jamás una vez sale de la escuela, la enseñanza de religión no implica ningún tipo de creencia, sino de conocimiento.

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