Historias Pequejuegos: El día del niño con barba

Publicado el 16 Agosto 2012 por


El día del Niño paraguayo recuerda uno de los sucesos más terribles de Latinoamérica, en el que perecieron miles de niños y adolescentes obligados a ir a la guerra.

La historia del Día del Niño en Paraguay

Hoy es un dia triplemente festivo en Paraguay y, por supuesto, los colegios corta todas las clases de la jornada para celebrarlo por todo lo alto. Es fiesta de la bandera, es la festividad de la capital, Asunción, y es del Día del Niño, y por cada motivo los distintos cursos han realizado sus propuestas artísticas: cantos, poemas, bailes o representaciones teatrales se han sucedido con más o menos entusiasmo entre los aplausos de los asistentes.

Las madres miraban escondidas desde los matorrales como masacraban a sus hijos

Para el final se ha dejado una simulación de lo que fue la batalla de Acosta Ñu, que ha sido lo más interesante.

En 1865, Paraguay se enfrentó en la Guerra de la Triple Alianza a una entente entre Brasil, Uruguay y Argentina patrocinada por el Imperio Británico. El conflicto masacró a la población guaraní (de millón y medio de habitantes se pasó a menos de 230.000) y muy especialmente a sus hombres: sólo quedaron 28.000 en todo el país. Perdió buena parte de territorio y los hombres pasaron a ser seres meramente fecundadores antes que maridos o padres, y de todo ello aún queda algo en la mente paraguaya, pero un hito marcó especialmente a la población hasta hoy.

Justo hace 240 años, un 16 de agosto, el ejército brasileño tenía cercada la ciudad de Acosta Ñu, de donde habían huído ya los militares. Un comandante estúpido decidió presentar batalla igualmente con los hombres que aún vivían en el pueblo. Así, 4.500 ancianos y niños se enfrentaron con palos y hondas a 20.000 soldados brasileños. Cuentan los historiadores que las madres miraban escondidas desde la selva cómo sus hijos de ocho o diez años iban a luchar con barbas pintadas para parecer adultos y que así los brasileños pudieran presentarles batalla. Cuando al atardecer las madres salieron a rescatar a los cadáveres de sus hijos y los demás supervivientes, el comandante enemigo mandó incendiar todo el bosque para matar a los resistentes y a las mujeres.

Los alumnos que representan el infanticidio en el colegio caen al suelo a causa de los tiros de broma de “los malos” pero son más mayores que muchos de los que batallaron en Acosta Ñu, a muchos no les haría falta pintarles bigote. Lo que no cuentan es que, no contento con el infanticidio, el comandante D’Eu mandó cercar el hospital del pueblo, prenderle fuego y empujar de vuelta a su interior a los enfermos que intentaban huir de las llamas.

Dicen que la batalla de Acosta Ñu fue algo heroico. No, fueron crímenes de guerra. Tragedias. De esa masacre juvenil e infantil nació el Día del Niño. Pero los que hoy hicieron la obra de teatro apenas se aguantaban la risa cuando se disparaban o cuando prendían fuego a los cadáveres. Mejor celebrar la fiesta del niño a su manera. Jugando y riendo.

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