¿Estudiar según la vocación o según las salidas laborales?

Publicado el 7 Marzo 2013 por

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Los jóvenes cada vez tienen más dudas sobre qué estudiar cuando terminen secundaria. La incertidumbre sobre el futuro siempre ha estado y estará ahí, pero ahora se aumenta la preocupación. Las cifras del paro de los últimos tiempos condicionan a quienes deben elegir si estudiar letras, ciencias o un grado de formación profesional.

Hay un argumento que empleó el ministro de Educación que indica que sería deseable estudiar según las demandas del mercado. El mismo ministro y el mismo partido que hablan de libertades en otros ámbitos querrían regular los estudios de los jóvenes.

Es cierto que el Estado (toda la ciudadanía) paga buena parte de los estudios universitarios y de formación profesional de su población. Por eso aceptamos como deseable que esa formación sea útil y cree productividad y riqueza. Para ello, lo necesario es que los titulados tengan un empleo y no todos los estudios tienen el mismo nivel de inserción laboral. ¿Deben sentirse obligados a estudiar carreras o grados que les aseguren un puesto de trabajo?

Depende.

Preocuparse por trabajar es importante, pero tampoco es nuevo. Las elecciones que hacen los jóvenes ya tienen en cuenta el rendimiento económico que en el futuro les dará. Como en todo, hay grados: quien decide estudiar una filología clásica o formarse en una escuela de danza seguramente prioriza más su gusto que el futuro empleo que, por ejemplo, quien decide estudiar derecho con el objetivo de ser notario. Pero todos los estudiantes se forman para ser mejores en alguna actividad el día de mañana. A poder ser, una actividad que les dé de comer.

Sin embargo, la realidad nos dice que el índice de paro juvenil entre los universitarios es mucho menor que entre los no universitarios. Más allá de que trabajen de lo que estudiaron, se comprueba que a las empresas les importa que se hayan formado. Hoy no es complicado ver a graduados en Turismo que manejan la contabilidad de una empresa, licenciados en Psicología que ejercen como comerciales o arquitectos que lideran una oenegé. Lo fundamental es sobrevivir a la universidad, vivir experiencias y aprender el máximo de cosas: la vida laboral ha cambiado y los trabajadores cada vez darán más vueltas.

Otra cosa es que el Gobierno pueda intervenir políticamente si quiere incentivar algunos estudios. En Holanda, por ejemplo, estudian la posibilidad de poner las ingenierías a coste cero para compensar la falta de estos profesionales en el país. En Estados Unidos regalarán la nacionalidad a los inmigrantes que logren un doctorado en matemáticas, física o ingeniería. En España hay margen para cambiar la oferta de plazas, por ejemplo. También para cambiar los precios de las matrículas.

Fuente de la imagen: I finally graduated

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