El primer amor de tu hijo

Publicado el 3 Febrero 2012 por

Dejar que los niños expresen sus sentimientos es la forma más sana de ayudarlos a crecer. Entender el amor desde la visión del niño es más amplio de lo que te puedes imaginar. Por eso te damos las claves para que sepas si tu pequeño está enamorado y cómo reaccionar ante un momento como este.

Si te parece que son demasiado pequeños para que se puedan enamorar no es así. Desde los 4 años ya comienzan a experimentar sentimientos especiales que no tienen que ver con una amistad o alguna carencia afectiva. Sólo se trata de una experiencia fantástica por la que todos hemos pasado y en la que el pequeño empieza a desarrollar emociones afectivas fuera de la familia. Ese amor que sienten tus hijos hacia otras personas no es un tema que deba preocupar, pero es lo suficiente importante, ya que forma parte de su educación y crecimiento.

Son sentimientos nuevos que experimentan y que hay que respetarlos según vengan. Quizá te preguntarás cómo saber si están viviendo un momento así. Todo dependerá de su personalidad y de cómo manifiesten sus emociones. Algunos pequeños sencillamente buscan estar junto al otro y le expresan su amor protegiéndolos o compartiendo sus juguetes.

Los chicos, por lo general, son más espontáneos y suelen tener esta actitud protectora y mostrarse muy atentos con las niñas cuidándolas. Sin embargo, los niños que son más tímidos lo viven en secreto pero con la misma emoción. Y así, de esta manera, según su forma de ser lo expresan de una forma u otra: unos reconocen que están enamorados y otros no.

Es fundamental que los padres respeten su intimidad y su espacio dejando que lo expresen de forma natural y animarlos a que lo hagan. Por supuesto, debemos aceptar todo lo que esto conlleva, como sentimientos de felicidad o también de enfado, frustración o tristeza. Es normal y lo vivirán de una forma muy intensa, pero sea cual sea la forma en que tus hijos expresen sus sentimientos hacia esa persona que les trae de cabeza, sin duda es su primer amor. A unos puede que les dure unos días y, a otros, quizás, años.

Será, en todo caso, una vivencia única e inolvidable que, como padres, debemos aceptar con respeto. Se tratará sencillamente de vivirlo de forma natural, sin intervenir de una forma demasiado notoria. Es la manera más sana de dejar que experimenten su primer e inolvidable amor.

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