El chantaje infantil

Publicado el 16 Junio 2012 por

Los niños son listos y pueden llagar a ser unos manipuladores. Quien más quien menos ha fingido un enfado ante un castigo, se ha hecho el indignado ante lo que juzga una injusticia o ha simulado estar enfermo para no ir a la escuela.

Son trucos para hacernos sentir culpables y cambiar nuestras decisiones cuando no les gustan. A veces hay niños que sueltan “pues ya no te quiero” o, ante padres separados, le dicen a uno que les gusta más el otro. Tratan entonces de condicionarnos emocionalmente.

La frontera entre ser estrictos y ceder nunca es clara del todo. No hay recetas mágicas para luchar y vencer el chantaje emocional infantil, solamente una actitud: la paciencia. Para hacer valer los valores que queremos transmitirle y corregir las actitudes y comportamientos que juzguemos inadecuados debemos ser constantes, picar piedra, no ceder ni tan solo cuando más atacados y culpables nos sentimos.

Deberíamos estar dispuestos a pagar todo el precio que supone una buena educación, y ello pasa por dedicar tiempo y esfuerzo, algún disgusto e incluso mantener un castigo o una reprimenda que duela en el corazón. Los cambios en el niño son pequeños pero solamente se producen bajo un entorno coherente y ante un mismo sistema de reglas. Tendría poco sentido, por ejemplo, que un mismo comportamiento fuera contestago con risas por la madre y con reprimendas por el padre, o bien que unas veces se le conteste con indiferencia y otras se le castigue.

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