Educar en valores: el respeto

Publicado el 8 Febrero 2012 por

La parte más importante de nuestra tarea como educadores es la de preparar a nuestro hijo para la vida en sociedad. En ésta es fundamental la forma como trata a los que le rodean y esas actitudes suelen aprenderse en casa. Para educar en el respeto, por lo tanto, hay pocos secretos más allá de que nos vea a nosotros ser respetuosos.

El trato que tenemos hacia ellos será como una cadena transmisora porque los niños suelen mimetizar muchos de los comportamientos que ven en casa. Ellos escucharán y respetarán los turnos de palabra y las opiniones de los demás en la misma medida que a nosotros nos importan sus intervenciones. Si ellos sienten que se valoran sus opiniones aprenderán a tratar a los demás cuando las emiten.

Cuando hablamos con agresividad a los niños e imponemos nuestros criterios con gritos e incluso castigos estamos enseñándole al niño que la autoridad se basa en la violencia verbal por la misma regla de tres que cuando le damos un cachete a nuestro hijo aprende que la fuerza es una buena manera de conseguir los objetivos. A edades tempranas es complicado que una criatura sepa distinguir entre el bofetón o los azotes que le dan sus padres y las patadas, arañazos o golpes que pueden propinar a sus hermanos o compañeros cuando se enrabietan. Seamos conscientes de ello.

Debes ser muy cuidadoso cuando hables de tus amigos, familiares o compañeros de trabajo en casa, porque si los criticas habitualmente a sus espaldas y tus hijos lo oyen, interiorizarán esta forma negativa de referirse a los demás. Igualmente, mira bién cómo te refieres a los deportistas, políticos y famosos que aparecen por televisión porque los niños son muy permeables a la forma que tengas de hablar de ellos y podrían reproducir las descalificaciones que tú emitas.

En la educación de los niños no podemos ni siquiera intentar que vivan en una burbuja donde nadie critica a nadie y donde jamás hay enfrentamientos. Eso es imposible. Lo que sí podemos intentar es que aprendan a pensar muy bien lo que quieren decir antes de hacerlo.

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