Disfrazarse es educativo

Publicado el 2 Febrero 2012 por

Los personajes que elijan nuestros hijos y las vestimentas que usen en carnaval pueden decirnos muchas cosas sobre ellos y resultan muy instructivas para su desarrollo.

Cuando se trata de disfrazarse, lo primero es pasarlo bien. Deja que tus hijos elijan de lo que quieren vestirse y guíalos sólo cuando te lo pidan, porque es un gran momento para desarrollar su creatividad. Ellos deben escojer hasta qué punto se pondrán en el papel de sus personajes e incluso decidir cómo elaboran su propio traje.

Al vestirse como quienes no son, los niños desarrollan la capacidad de interpretar, de ponerse en la piel de otra persona y actuar como lo haría alguien que no es él mismo. Eso es muy estimulante para él, ya que le permite dos cosas. Por un lado, alejarse de él mismo, distanciarse de quien siempre es y, en cierta manera, liberarse para ser otro. Y, por otro lado, el disfraz potencia el pensamiento simbólico, típico de los momentos de juego de los niños de entre tres y siete años. El juego simbólico suele consistir en imitar actividades de los adultos, como simular algunas profesiones, cocinar, conducir o cuidar un bebé, y cuando se disfrazan, los niños suelen pensar en ese sentido.

Además de todo ello, el disfraz puede sugerirnos rasgos de la personalidad del niño que están ocultos o intereses a inquietudes que no comunica. Así, su el niño es débil y se disfraza de superhéroe, quizá es porque ambiciona una mayor fuerza o porque le gustaría llamar más la atención, mientras que si elige personajes violentos o agresivos puede que esté canalizando de esa forma sentimientos de rabia que contiene o reprime habitualmente.

Sea como sea, las interpretaciones de las conductas de los niños no son inequívocas ni científicas, pero sí pueden ser una buena herramienta para conocerlos mejor o, por lo menos, para dejar una puerta abierta a su creatividad .

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