Cómo prevenir la obesidad infantil

Publicado el 24 Febrero 2012 por

Actualmente hay tres veces más niños con problemas de obesidad que hace 15 años. Los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo y el estrés son algunas de las causas, pero ¿Cómo evitar el sobrepeso en los niños?

En Europa, solamente el Reino Unido tiene más niños obesos que España, algo que retrata el cambio de hábitos alimenticios y vitales y descarta el progresivo abandono de la dieta mediterránea por una parte de la población.

Algunos buenos hábitos, tanto alimenticios como de actividad física, pueden ayudar a prevenir esta situación:

  • Un buen desayuno. Los niños deben acudir desayunados a la escuela. Es importante que hayan comido una buena ración de carbohidratos para tener el suficiente combustible para aguantar toda la mañana con energía, no solo porque favorece su atención en clase sino porque evita que después comen en exceso. A media mañana es igualmente recomendable tomar un tentempié: quienes tengan más hambre a esas horas necesitarán un bocadillo, pero para quienes comen menos será suficiente con una pieza de fruta o unos frutos secos. En todo caso, es fundamental que esta comida no se base en grasas saturadas o azúcares de chucherías. El glucógeno de la fruta, los cereales y los frutos secos dan energía útil.
  • El fin de los fritos, los refrescos y la bollería industrial. No hay que abusar de los fritos, menos aún por la noche, ya que el cuerpo no tiene ninguna posibilidad de quemar sus grasas, que se acumulan en los tejidos. Igualmente, la bollería industrial y los refrescos con gas deben erradicarse o consumirse con suma moderación, tal vez como premio a un partido deportivo, pero nunca como hábito de merienda o desayuno: una sola lata de cola contiene más de la mitad de los azúcares que necesita un niño a diario.
  • La actividad física. No hace falta que hagan deporte como tal, pero sí que no sean sedentarios. Haz ejercicio con ellos. Salid de excursión, dad paseos con asiduidad y jugad en los parques y en el campo. Los videojuegos y la televisión han ido comiéndole terreno al juego físico y esa es una de las claves del sedentarismo infantil. Combatirlo es saludable… y divertido.
  • Estabilidad emocional. Igualmente, en su momento ya comentamos en Pequejuegos que los niños con problemas afectivos tenían mayores probabilidades de sufrir obesidad en tanto que la ansiedad les hacía comer compulsivamente. Podemos controlar ese factor.

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