Cómo enseñar a ahorrar a tus hijos

Publicado el 17 Enero 2012 por

Con la que está cayendo, hace poca falta remarcar las bondades de una buena educación financiera para cualquier persona. Por eso, hoy Pequejuegos te presenta cinco consejos para enseñar a ahorrar a tus hijos.

Lo primordial y más importante es conscienciar a nuestros niños del valor del dinero, tanto en su utilidad como en lo que cuesta ganarlo. Es muy poco instructivo para ellos que les consintamos cualquier capricho en el primer momento en el que nos lo piden. Esta es una lección de sentido común que, sin embargo, se olvida muy a menudo, ya sea porque a veces es más fácil decirles que sí a todo y no discutir, ya sea porque nos convencemos de que es bueno que vivan en la contínua satisfacción.

Para ese objetivo, existen distintos caminos. El más habitual es asignarles una paga semanal o mensual. Con ella deberán financiarse todos sus gastos de ocio, como chucherías o cromos, cuando son pequeños, y más adelante pelotas de fútbol, videojuegos, cómics o ir al cine. Por supuesto, esa paga debe ser lo bastante limitada como para obligarles a algunas renuncias.

En esta línea, es importante que sepan para qué quieren el dinero, que se marquen objetivos. Por supuesto, podremos asesorarles, pero deberemos dejarles libertad para elegirlos por sí mismos. Así, si la paga de un niño de 14 años es de 10 euros semanales, no podrá
permitirse ir al cine cada semana, por ejemplo, o deberá ser muy
disciplinado para reunir el importe de un videojuego a lo largo de un
par o tres de meses, no digamos una bicicleta.

Finalmente, estos dos trucos tendrán poco sentido si, una vez se equivocan y no ahorran para su objetivo o bien les surge un capricho, nosotros se lo compramos o le subimos la paga. Debemos ser disciplinados con ellos para que aprendan a serlo con ellos mismos…

… por la misma regla de tres que nosotros, que somos el espejo en el que querrán mirarse, debemos dar ejemplo y tener una conducta igualmente ahorradora. De poco sirven estos consejos si nosotros no podemos contener el impulso de comprar cada nuevo aparato tecnológico o todas las zapatillas deportivas y zapatos que nos gustan.

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