¿Qué hay tras un niño desnutrido?

Publicado el 10 Junio 2013 por

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¿Qué hay tras un niño desnutrido? Tras un niño que no come o come poco hay una madre que come peor, o que come menos, y que con toda seguridad sufre también emocionalmente. Lo dice el sociólogo Albert Sales, especialista en exclusión social, que alerta de que debemos ampliar el enfoque cuando hablamos de un un drama cada vez más presente en el país.

La desnutrición infantil, visible en la falta de energía de los niños o en la mediática búsqueda de comida en las papeleras de los colegios, es una parte de una problemática mucho mayor. Una problemática que viene de unas causas desgraciadas y que desencadena unas consecuencias si cabe peores.

Las causas las podemos intuir. El paro crece sin pausa, los sueldos de funcionarios y de muchos otros trabajadores se reducen, la facturación de los autónomos mengua y las prestaciones sociales se hunden. Las becas comedor, que podrían paliar las bajadas de ingresos, han bajado entre un 30% y un 50%, según la Confederación española de asociaciones de padres.

No hay, pues, una causa individual en forma de dejadez de los padres, sino una situación económica muy crítica y un Estado que deja el problema en manos de entidades sociales, asociaciones de padres y escuelas en lugar de tomar el mando.

Las consecuencias no son mejores. A corto plazo, como se ha apuntado en los medios generalistas, los niños que no comen adecuadamente tendrán falta de atención a los estudios. Pero no es lo más grave. A medio plazo se sentirán estigmatizados y señalados como “los pobres”, lo cual afectará negativamente a su autoestima. Lo normal en estos casos es que, cuando crezcan, reproducirán las mismas desigualdades de sus padres en un ciclo de marginalidad sin fin. En último término, según Sales, algunos de estos niños podrían “convertirse en adolescentes problemáticos que deberán ser controlados con soluciones policiales”.

Las soluciones pasan por el momento por una ampliación de los fondos dedicados a becas comedor, . La caridad de los donantes y la buena voluntad de cocineros, proveedores y voluntarios, indiscutiblemente loable, puede salvar situaciones puntuales pero no es sostenible a largo plazo. En Finlandia, paradigma de la igualdad social y la educación universal de calidad, la comida es parte de la escuela pública y está garantizada para todos los alumnos. Todos los escolares deberían poder comer gratuitamente. Hacen falta decisiones políticas para facilitar una salida de la exclusión a los niños que hoy pasan hambre.

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