Casas a prueba de niños

Publicado el 14 Febrero 2012 por

Cuando se trata de amueblar y decorar un hogar, la presencia de un niño o varios lo condiciona absolutamente todo. Hoy te damos algunas normas para adaptar una casa a los niños.

Todos nos habremos preguntado qué medidas de seguridad son las más importantes o cuál es el mejor lugar para emplazar la habitación de los críos. Lo primero que debemos tener en cuenta es que el emplazamiento del cuarto de los niños debería poder permitir su descanso durante la noche, por lo que debería estar lejos de la calle, quizá de cara a algún patio interior, o en su defecto con ventanas de doble cristal para que los ruidos no le supusieran una molestia.

Los muebles más básicos cuando el niño es pequeño son la cuna y el cambiador con un armario o cajonera para guardar la roipa. Lo ideal son los muebles multifunciones, como cunas o cambiadoras con amplios cajones donde tener la ropa. se trata de muebles de un uso muy limitado porque los niños crecen e inutilizan las cunas en un par de años, por lo que, a no ser que tenga hermanitos, la cuna dejará de tener sentido.

En cuanto a los colores y la decoración del cuarto de los niños, hace ya muchos años que el rosa y el celeste han dejado de usarse y hoy triunfan los colores más neutros, como el beis o el amarillo, e incluso los empapelados o murales de fantasía. Igualmente, la iluminación suele ser una fuente de conflicto para el niño una vez crece. Muchos pequeños tienen miedo a la oscuridad y reclaman dormir con pequeñas fuentes de luz en la habitación, como lámparas, luces regulables o pequeñas pegatinas que brillan en la oscuridad en paredes o techo. Las que simulan un cielo estrellado son las más adecuadas.

En cuanto a la seguridad, lo primordial son los enchufes bajos, que podremos cubrir con protectores de plástico, las escaleras, que deberemos tapar con barreras específicas, y las esquinas puntiagudas de los muebles, que podemos aislar con bordes acolchados para evitar accidentes.

Los suelos deslizantes de las baldosas también son un peligro cuando empiezan a andar los niños, pero son ideales cuando gatean. En todo caso, este peligro puede resultar estimulante para la motricidad del bebé, que así adquirirá un mayor equilibrio. Las alfombras y moquetas suelen requerir de mucha limpieza para no acumular polvo y ácaros, que podrían producirles alergia.

Por otra parte, debemos tener cuidado con los objetos pesados, especialmente con los electrodomésticos y artilugios electrónicos a los que tienen acceso. Es muy habitual en los pequeños agarrarse a la televisión cuando la ven, escena que suele terminar con la pantalla encima de ellos. Si podemos, deberíamos ponerla suficientemente alta para que el crío no pueda tirarsela encima o agarrarla con fuerza, lo mismo que con los aparatos musicales.

Finalmente, en la cocina el peligro reside en los cuchillos, que deberían estar a buen recaudo y en lugares elevados, y los productos de limpieza, que deberemos guardar bajo llave.

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